La crisis de alimentos y los cambios estructurales necesarios y urgentes
Publicado em 26/09/2008 10:55
La crisis de alimentos y los cambios estructurales necesarios y urgentes
Iara Pietricovsky[1]
La crisis de los precios de alimentos en el ámbito global refleja, al parecer, una crisis sistémica, íntimamente conectada al modo capitalista de producción y en especial, en su fase de financiación del capital. Hablamos de crisis porque hubo un aumento del 83% en media, según el Banco Mundial, en los precios de alimentos básicos y fundamentales para la cadena alimenticia en el mundo, o sea, trigo, maíz, arroz, leche, carne, soja etc., así como un aumento en el precio de los commodities del 38% de 2004 a 2007, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación - FAO. Una crisis que a pesar de haberse calmado en este momento, demuestra el lado perverso y cruel del modelo de desarrollo hegemónico y la capacidad del mismo de producir desigualdades profundas además de la destrucción de las riquezas naturales del planeta.
Es una crisis llena de paradojas. Primero porque el hambre que existe en el mundo y que ataca a un contingente humano significativo (por lo menos 800 millones de personas en el mundo viven en estado de miseria y hambre crónica) no se da por falta de alimentos, al contrario, se produce alimento suficiente. Sin embargo, una gran parte no tiene acceso a los alimentos, o bien, porque no tiene dinero para comprarlos en cantidad suficiente, o porque no tiene tierra y apoyo, por medio de políticas públicas, para plantar para su propia subsistencia o aún en la producción de excedente para el mercado local. Lo que prueba que la crisis alimenticia no sólo refleja una crisis económica y social, más sí una violación de derechos humanos en escala mundial.
¿Cuáles serían los elementos que están por detrás de esta alza de precios y la expansión, sin precedentes, de la falta de alimentos? Según la Acción Brasileña para la Nutrición y Derechos Humanos (ABRANDH) y el Instituto de Estudios Socioeconómicos (INESC), hay que considerar los siguientes puntos:
1. Un modelo de producción y comercialización de las commodities altamente basado en los combustibles fósiles.
Este punto se basa en toda la cadena productiva del Petróleo y sus derivados y el aumento expresivo del precio del barril, que pasó de US$ 30,00 en 2003 para más de US$ 120,00 en 2008. Hubo impacto directo en la producción y transporte de los alimentos.
2. Políticas agrícolas proteccionistas europeas y norteamericanas que hacen imposible el acceso al mercado de alimentos producidos en países en desarrollo.
Las políticas proteccionistas de esos países imposibilitan la producción de los países en desarrollo. Estos acaban comprando alimento, gastando más con petróleo y provocando un aumento inflacionario. Como consecuencia, los países en desarrollo acaban restringiendo más el dinero aplicado en políticas sociales y en el combate estructural de la pobreza y de la miseria.
3. La liberalización y la desregulación de los mercados
Aquí, la cuestión clave relativa a la desregulación de los mercados, implementada por el Fondo Monetario Internacional - FMI y Banco Mundial, es que debilitan los Estados nacionales, en especial los países en desarrollo. Como consecuencia, los Estados no consiguen implementar políticas públicas de soberanía alimenticia, políticas de fomento a la agricultura familiar, formación de stocks, extensión rural, desarrollo de tecnologías apropiadas, etc. No priorizan la alocación de los recursos públicos para las políticas sociales que se relacionan con la universalización de los derechos humanos. El caso más emblemático es el mexicano, donde el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN/NAFTA) trajo un impacto devastador en la alimentación básica de los mexicanos, especialmente en la “tortilla” de maíz. Incapaces de competir con el maíz americano, altamente subsidiado, los mexicanos dejaron de producir ese alimento básico y el país pasó a importarlo. Con la reciente inflación del maíz, el precio de la “tortilla” cuadruplicó, imposibilitando su consumo por importantes sectores de la población.
4. La transformación de los productos alimentares en commodities
Los productos alimentares dejaron de ser alimentos para ser inversión en el mercado futuro. Con el aumento del número de personas alimentándose, en especial en los países como China, India y Brasil, entre otros, los alimentos fueron acaparados para que aumentasen de precio en el mercado. Aquí nos colocamos frente a un problema de orden ética, en la medida en que lo que cuenta en el sistema de Mercado mundial es el aumento de precio y no el derecho a la alimentación de la población mundial.
5. Políticas irresponsables de soberanía energética de los países desarrollados, especialmente, de Europa (UE) y de los Estados Unidos (EUA)
Aquí se revela la contradicción entre el incentivo, que los países ricos hacen a cualquier costo, para la producción de agrocombustibles de los productos de la cadena alimenticia y, al mismo tiempo, se niegan a discutir otras formas de producción y consumo de alimentos.
6. Una frágil solidaridad internacional asociada a la reducción de la ayuda al sector agrícola.
Según datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico - OCDE, la Ayuda Pública al Desarrollo (APD), concedida por los países más ricos, se mantiene alrededor del 0,3% de su Producto Interno Bruto - PIB desde hace más de 15 años, lejos de alcanzar, por lo tanto, la modesta meta del 0,7% para el 2015. Además, poco o nada ha sido invertido en el desarrollo de investigaciones que combinen los conocimientos locales y tradicionales con el saber formal, con el objetivo de desarrollar insumos y tecnologías agrícolas apropiadas a los diferentes biomas y a las distintas culturas existentes en los países en desarrollo. Se suma a esto la fragilidad de las políticas públicas de infraestructura rural, así como de salud, educación, crédito y asistencia técnica. Esto ha contribuido para la disminución global del ritmo de crecimiento de la productividad agrícola.
7. Desperdicio
El enorme desperdicio de alimentos es más un factor estructural de la mayor gravedad en un mundo donde millones de personas aún pasan hambre. Se estima que cerca del 30% de los alimentos son desperdiciados durante las fases de cosecha /cría/ beneficio, transporte, procesamiento, embalaje, almacenamiento, distribución, manoseo y consumo. Hay que agregar también el enorme desperdicio de agua en la producción del agrocombustible y en la producción de la carne bovina. Los desperdicios de alimento y agua son considerados uno de los mayores desafíos para el siglo XXI.
8. Cambio Climático
La situación de emergencia en referencia a los cambios climáticos del planeta tierra es reconocida. El modo de producción basado en combustibles fósiles, de apropiación de la naturaleza por un modelo de sociedad individualista y consumista, han venido provocando el agotamiento de la naturaleza. El exceso de monóxido de carbono, hoyos en la capa de ozono, exceso de automotores en las ciudades, tala, quemas devastadoras de bosques, entre otros fenómenos, han venido provocando un calentamiento del clima del Planeta.
Este calentamiento produce alteraciones en los patrones climáticos que rigen la agricultura, el resecamiento de los lechos de los ríos, el deshielo de las cadenas montañosas responsables por la formación de gran parte de los ríos que alimentan las tierras agriculturables. Por otro lado, el deshielo de los Polos Ártico y Antártico, causando inundación de otras áreas. Existe una clara tendencia de cambios de patrón ambiental — sequías e inundaciones van a comprometer la capacidad de producción alimenticia global, debilitando aún más los países que no consiguen hacer efectiva la soberanía alimenticia.
Además, mantener la lógica de Mercado inagotable en su sed de lucro, con base en los productos combustibles fósiles o en la transformación de alimentos relacionados a la cadena alimenticia en agrocombustibles, traerá, necesariamente, una consecuencia aún más dramática sobre el clima, ya que su expansión ha significado en la invasión de áreas de bosques, desperdicio de agua potable para el agrocombustible. Esa forma de producción estimula aún mas la agricultura extensiva, perjudica la agricultura familiar, las de subsistencia como las de los pueblos indígenas, además de destruir la biodiversidad del planeta y aumentar el calentamiento global.
El grupo de científicos del Panel Intergubernamental de Cambios Climáticos - IPCC revela que debe haber urgencia en la acción de los gobiernos y en cambios en nuestros patrones de producción y consumo, además del fortalecimiento de valores fundamentados en los Derechos Humanos.
Los Caminos para el Cambio
¿Por qué será que el Brasil consiguió amortiguar el impacto de la crisis alimenticia?
Análisis recientes apuntan para la capacidad que el país tiene de producir excedentes debidos a las seguidas “super cosechas”. Otro importante factor de contención de los efectos de la crisis global de alimentos se refiere a la implementación de un conjunto de políticas públicas que fortalecen la vocación y el potencial agrícola del país, incluyéndose la agricultura familiar. En 2005, la producción de la agricultura familiar correspondía al 9% del PIB brasileño y a poco más de un tercio (34,7%) del total del valor de la producción agrícola nacional (MDA & Dieese, 2008). También entran en ese cómputo, políticas públicas de combate a la pobreza y de fondo redistributivo.
Brasil es un ejemplo importante donde la democracia participativa, comandada por los movimientos sociales desde los años 90, viene produciendo resultados en la lucha contra la pobreza y desigualdad. La lucha por la implementación de los derechos humanos, persistentemente realizada y actualizada por los movimientos sociales, vienen impulsando el gobierno brasileño a desarrollar políticas para segmentos históricamente marginalizados, como los campesinos de la agricultura familiar, mujeres rurales, entre otros. Hoy existen políticas que promueven el acceso de los agricultores y agricultoras familiares a los beneficios de la política agrícola. Se suman a esas políticas, medidas tales como universalización de la Sanidad Social Rural, expansión de programas de Beca Familia, universalización de la energía eléctrica para áreas rurales y elevación del salario mínimo con impacto en la población urbana y rural.
Cito este ejemplo para mostrar que el menor impacto de la crisis estuvo directamente relacionada a la capacidad del gobierno de dialogar con los movimientos sociales y la sociedad civil organizada que ha acumulado experiencias paradigmáticas en el sentido de los cambios de patrón de desarrollo para el mundo y autonomía para elaboración, implementación y ejecución de políticas sociales que garantizaron acceso a un mínimo de dignidad de vida a cerca de 1/3 de su población. El proceso participativo presiona los gobiernos y altera las prioridades nacionales.
En una reunión reciente el Consejo Nacional de Seguridad Alimenticia (CONSEA) del Brasil presentó al gobierno Lula las siguientes sugerencias:
a) La ampliación y el fortalecimiento de las políticas de apoyo a la agricultura familiar; b) la implementación de una política nacional de abastecimiento orientada por los enfoques de la seguridad y soberanía alimenticia y del derecho humano a la alimentación adecuada;
c) la revisión del modelo de producción y consumo de los alimentos, asegurando la ampliación de la producción diversificada de alimentos, valorando la agrobiodiversidad, fortaleciendo la cultura y los hábitos alimentarios regionales, democratizando el acceso a la tierra y demás recursos naturales;
d) la revisión del modelo de producción de los agrocombustibles de modo que el mismo no comprometa la seguridad alimenticia y nutricional de la población brasileña;
e) la revisión de las bases de la regulación del comercio global patrocinada por la OMC; f) la reanudación de la propuesta de creación de un programa mundial de garantía de seguridad alimenticia y nutricional, en los moldes del “Hambre Cero”.
Conforme se puede percibir, existe una fuerte presencia de las demandas de los movimientos sociales en las proposiciones que están siendo elaboradas y, en cierta medida, acogidas por el gobierno brasileño. Podemos comparar con las propuestas abajo relacionadas, realizada por un grupo de trabajo en el campo de la sociedad civil organizada en Brasil. El Grupo de Trabajo Monocultivos de la FASE, en 2008, destaca:
“la diversificación agrícola contra la monocultura, la producción familiar y campesina contra el agronegocio, la agroecología contra la “revolución verde” y la “revolución genética”, la reforma agraria y la limitación del tamaño de las propiedades contra el latifundio, el mantenimiento de los ecosistemas contra la homogeneización de los espacios, el reequilibrio entre los mundos rural y urbano contra la perdida del campo y la concentración urbano-industrial, el reconocimiento de las tierras de las poblaciones tradicionales contra la expropiación de los derechos territoriales y la privatización del medio ambiente, los usos sociales de la biodiversidad contra el patenteamiento de los recursos genéticos, la soberanía alimentar y nutricional y el fortalecimiento de los mercados locales contra el empobrecimiento de la dieta alimentar, el aprovechamiento de los alimentos en toda la cadena contra los enormes desperdicios, el alimento y el agua en lo que se refiere a derechos contra un modelo que los transforma en mercancías.”
Esas demandas expresan un conflicto enorme en el seno de la sociedad brasileña, así como el tamaño del desafío para nivelar los diferentes intereses en juego. El viejo modelo que aún hegemoniza en pleno embate con nuevas propuestas de enfrentamiento de las desigualdades y de las formas predatorias de los recursos naturales y de la biodiversidad del Planeta.
Mirando al mundo a partir de la experiencia, de las tensiones y desafíos de la sociedad brasileña, sugerimos que en el ámbito internacional se hagan efectivos:
1) Fortalecimiento del papel del Estado en sus tres dimensiones para que estén habilitados a actuar como mediadores efectivos de los intereses sociales conflictivos y, a la vez, sean capaces de implementar los Tratados y Convenciones Internacionales con autonomía y soberanía;
2) Reconocimiento del derecho humano a la alimentación de forma que los estados nacionales puedan implementar, promover y ejecutar las políticas de seguridad alimenticia y de garantía de vida digna a toda la población;
3) Fortalecer procesos de diálogo y participación de los movimientos sociales y ONGs del campo de la transformación social y en el ámbito internacional;
4) Desencadenamiento y promoción de medidas que alteren el consumo mundial, las reglas desiguales e injustas del comercio internacional, que sean estimuladas la política de transportes colectivos y de menos vehículos circulando en las ciudades, combate al desperdicio de agua, energía, estimular fuentes de energía renovables, estímulo al desarrollo de nuevas tecnologías generadoras de empleo y que preserven el medio ambiente, su biodiversidad y la cultura local, protección de recursos genéticos, defensa de las poblaciones indígenas y de sus conocimientos tradicionales, combate la concentración de tierra, renta e insumos;
5) Asegurar la implementación de políticas y sistemas de protección social en los países en desarrollo. Garantizar políticas de Providencia, salud, educación, asistencia, alimentación adecuada y nutrición, vivienda, saneamiento, trabajo y renta, seguridad pública y promoción de igualdad étnica, racial, de género y de orientación sexual. Esas políticas deben ser elaboradas e implementadas de acuerdo con la perspectiva de los derechos humanos;
6) Ampliar los recursos públicos internacionales destinados a la implementación de políticas públicas de desarrollo agrario que fortalezcan la agricultura familiar, y[D1] los pueblos indígenas. Esto será realizado a través de acceso al crédito, tierra, agua, insumos, incentivo al cooperativismo y asociaciones, etc.
7) Fortalecer a las instituciones y las institucionalidades públicas internacionales de forma a garantizar un proyecto global fundado en la radicalización de los derechos humanos en todas las partes del planeta;
8) Ampliación efectiva de la ayuda al desarroll.
Bibliografía
1) Texto para Discusión - La crisis mundial de alimentos viola al derecho a la alimentación – ABRANDH – Brasilia, 2008.
2) E.M. n 004 – 2008/CONSEA de maio de 2008-09-08
3) Nota Técnica de INESC - Segurança Alimentaria en el âmbito del Mercosur, Brasília, setembro 2008.
[D1] y los pueblos indígenas/ de los pueblos indígenas























