Monocultivo de eucalipto causa daños en el extremo sur de Bahía
Publicado em 07/01/2008 10:45
Adital - La entidad denuncia que diversas propiedades con plantaciones de eucalipto no poseen reserva legal declarada como exige la legislación -la reserva es parte de las condiciones para el licenciamiento de implementación del proyecto. La plantación de eucalipto, que es una especie exótica, provoca la destrucción de la fauna y de la flora nativas. Se demanda una gran cantidad de agua tanto para plantar el eucalipto como para la producción de celulosa en las fábricas, lo que provoca el agotamiento de las fuentes de agua, sin hablar del uso extensivo de agrotóxicos que envenenan ríos, arroyos, napas freáticas, etc. Las empresas niegan todos los efectos negativos y dicen que plantar eucalipto es mucho mejor que tener pastaje. En relación con los problemas sociales, la silvicultura de eucalipto está provocando el éxodo rural en la región. En un relevamiento hecho recientemente por el Cepedes, la ciudad de Eunápolis posee el mayor índice de éxodo rural de los últimos años. Según las encuestas, el nivel, que era del 9,92%, saltó al 5,89%, equivalente a 59,37% de personas menos en la zona rural, a partir del comienzo de los años 90, con la llegada del monocultivo de eucalipto. Un ejemplo de esta situación ocurrió en 1994, durante la instalación de la empresa Veracel Celulosa en el municipio. La prensa regional divulgaba en la época que la Veracel iba a generar cerca de 12 mil empleos, lo que provocó una corrida de personas de otros municipios y hasta de otros estados, como Minas Gerais y Espírito Santo, en busca de empleo. En realidad, se generaron 11,5 mil empleos en el año 2004, el 80% de éstos en el área de construcción de las instalaciones físicas. Actualmente, hay sólo 739 empleos directos y 3.150 indirectos, número muy por debajo de los 12 mil prometidos. Las empresas de eucalipto pagan un alto valor para comprar o arrendar las tierras, acarreando el refugio de peones de cultivos, vaqueros, troperos, pequeños agricultores, trabajadores de cacao y otras categorías. Según Ivonete, todas las tierras cultivables se encuentran en manos de las empresas de celulosa, lo que hace inviable la reforma agraria en la región. "Cerca de 12 mil familias están acampadas en los caminos del extremo sur esperando la realización de su sueño, un pedazo de tierra para alimentar a sus hijos", destaca. El Cepedes viene documentando desde 1991 todas las ilegalidades de las empresas de celulosa, denunciándolas a los órganos competentes y divulgándolo por todos los continentes. "La Veracel, por ejemplo, posee 863 procesos en la Justicia del Trabajo contra ella. Este año, pedimos al Gobierno del Estado la moratoria de la plantación, ya que el propio gobierno admite que no posee estructura para fiscalizar. Las empresas tienen conocimiento de esto, y aprovechan la situación para continuar plantando, comprando y arrendando tierras", finaliza Ivonete.























