Cambiar a contenido. | Saltar a navegación

Herramientas Personales
Secciones
Usted está aquí: Inicio Noticias 2008 Abril La IIRSA en Brasil: en medio del modelo de desarrollo, el déficit democrático y la presión de empresas
Usted está aquí: Inicio Noticias 2008 Abril La IIRSA en Brasil: en medio del modelo de desarrollo, el déficit democrático y la presión de empresas

La IIRSA en Brasil: en medio del modelo de desarrollo, el déficit democrático y la presión de empresas

Publicado em 08/04/2008 10:24

La IIRSA en Brasil: en medio del modelo de desarrollo, el déficit democrático y la presión de empresas El presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva es uno de los principales defensores de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA). Arguye que los proyectos de la IIRSA “tienen un evidente efecto multiplicador para nuestro desarrollo económico y social, en la medida en que atraen inversiones, fomentan negocios, modernizan nuestras estructuras productivas y mul tiplican puestos de trabajo”1. Pero no todos los brasileños comparten esta opinión. “La IIRSA, tal como está diseñada ahora, va a tener consecuencias graves para toda la región”, advierte Ricardo Verdum, del Instituto de Estudios Socioeconómicos (INESC), de Brasilia.

ILSA

¿Cuál es su crítica principal a la IIRSA?

Ricardo Verdum: La IIRSA se diseñó de una perspectiva puramente económica, mercantil, de fomento al comercio interno e interregional (al Norte). La preocupación por la sostenibilidad ambiental y social es secundaria. Los documentos, discursos y el aparato políticoinstitucional que estructuran la implementación de la iniciativa son muy claros en este sentido.

En la página web de la IIRSA se puede leer que uno de los principios orientadores de la iniciativa es “la sostenibilidad económica, social, ambiental ypolítico-institucional”. ¿Qué piensa de esta afirmación? 3

Verdum: Es un eufemismo. Sí, existen estudios sobre impactos ecológicos y sociales de la IIRSA, pero estas evaluaciones son, en la mayoría de los casos, problemáticas.

¿Por qué?

Verdum: Muchas veces se trata de estudios puntuales y aislados que solamente analizan los impactos de una obra específica. Casi nunca existen evaluaciones  estratégicas o regionales que permitan anticipar en conjunto los impactos socioambientales de por lo menos cada uno de los ejes de integración. Otra crítica es que las recomendaciones que hacen los estudios no son, la mayoría de las veces, lo suficientemente objetivas y críticas frente a la IIRSA. Y si los estudios son buenos, la implementación de acciones que mitiguen no es como debería ser.

¿Qué le hace dudar de la objetividad de los estudios?

Verdum: Las consultorías que se contratan para hacer los estudios sobre los impactos dependen hasta cierto punto de la misma IIRSA. Tienen intereses en común. Le pongo un ejemplo: como las universidades en Brasil suelen tener escasos recursos, los buscan con frecuencia en empresas grandes o agencias del gobierno involucradas con la IIRSA y el Programa de Aceleración del Crecimiento de Brasil. En consecuencia, no sorprende que se subordine n de una u otra forma a los intereses de estas empresas y agencias.

¿Cómo se evidencia la falta de sostenibilidad ambiental y social de la IIRSA?

Verdum: No todos los proyectos son inocuos. Algunos, que son simplemente el mejoramiento de la infraestructura existente – por ejemplo la mejora de la pavimentación de una carretera –, no representan necesariamente una amenaza ambiental ni social significativa. Otros, en cambio, tienen una magnitud tan grande que afectan fuertemente al medio ambiente y a las poblaciones locales, principalmente a las poblaciones indígenas, los campesinos y los pequeños productores.

¿Me podría dar un ejemplo concreto?

Verdum: Los megaproyectos que se planean en la región del río Madera, como el complejo hidroeléctrico que se compondrá de cuatro represas en la zona fronteriza de Brasil y Bolivia, o el proyecto de navegación de este río, entre Porto Velho y Guayaramerin, tendrán un impacto grave en la Amazonía. En el Estado de Rondonia, cuya capital es Porto Velho, ya se observa un aceleramiento de la ocupación de los territorios y de la deforestación de la selva, así como una extensión de monocultivos de soja y de caña de azúcar para la producción de biocombustibles. Además, es de temer que las represas y el mayor flujo fluvial de embarcaciones traigan consecuencias graves para la fauna del río Madera y las poblaciones que viven de ella.

¿En qué sentido?

Verdum: Muchos peces suben, por ejemplo, el río hasta las cabeceras para desovar allí. Esta migración se obstaculizará por los muros de contención de las represas, lo cual alterará completamente las condiciones de reproducción de estos peces. La consecuente reducción de su población afectará, pues se trata de una cadena alimentaria, a todos los animales que viven en el río y también a los pescadores. Por lo tanto, las represas, además de llevar a la depauperación de la fauna, también provocarán problemas de alimentación e incluso de subsistencia económica a los habitantes de la región del río Madera.

¿Hay otras consecuencias negativas?

Verdum: La construcción misma de las obras ya tiene impactos sociales graves. En Porto Velho se estima la concentración de más de 10.000 trabajadores. ¡Imagíne se la presión sobre la población, la infraestructura y los recursos naturales locales! Las experiencias que Brasil tuvo en los años 70 con el intento de construir la carretera Transamazónica y la construcción de la autopista BR-210, en la frontera norte del país, nos dan una idea de lo que se puede esperar en Porto Velho.

¿Qué pasó en la construcción de la carrera Transamazónica?

Verdum: Muchos trabajadores llegaron a las poblaciones indígenas con enfermedades transmisibles como la gripe, la tuberculosis, la sífilis o la gonorrea. Las consecuencias fueron catastróficas. Para muchos indígenas, el contacto con estas enfermedades fue letal porque no se les podía brindar la atención médica adecuada y no habían desarrollado defensas biológicas debido a que viven en sitios apartados.

¿Cuáles son las experiencias concretas con la autopista BR-210?

Verdum: Esta autopista pasa por el territorio de los Yanomami. En la década del 80, trabajé durante tres años con este pueblo indígena y conozco bien el impacto devastador que tuvo la construcción de la BR-210. No sólo se diezmó parte de la población por enfermedades. El contacto de los indígenas con los trabajadores llevó también a fuertes tensiones y problemas sociales dentro de las comunidades. Por un lado, se pudieron observar varios casos de prostitución, alcoholismo y de violaciones; por otro, hubo también indígenas que se sentían atraídos por la tecnología moderna y el estilo de vida de los obreros. Todo eso desembocó en procesos de desestructuración social, cultural, económica y política de comunidades, familias e individuos.

¿Por qué las consideraciones ecológicas y sociales no desempeñan un papel importante en la IIRSA?

Verdum: El diseño de un determinado proyecto depende del gobierno que lo realiza. Por eso, voy a contestar esta pregunta desde la perspectiva de Brasil, que es el caso que mejor conozco. Creo que en mi país, la falta de una visión ecológica y social se debe a tres factores: al modelo gubernamental de desarrollo, a las fuertes presiones del sector económico y a un déficit democrático.

¿Cuál es la visión de desarrollo del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva?

Verdum: Para el gobierno, la base del desarrollo económico es la extracción y exportación de recursos naturales. En este sentido, la lógica de nuestra economía no ha cambiado en los últimos 500 años. Desde el siglo XVI, Sudamérica es el proveedor de recursos naturales de los países más avanzados. Lo único que se hace, es modernizar la infraestructura de explotación. Además, el gobierno parte de la idea de que los impactos sociales y ambientales son algo inherente al desarrollo y que son el precio que se debe pagar por el progreso.

¿Cómo se manifiesta la presión del sector económico?

Verdum: Existe una relación muy orgánica de las empresas con el gobierno. En los consejos gubernamentales que elaboran los planes estratégicos de desarrollo, hay presencia de asesores de las grandes empresas de ingeniería y de construcción. Por lo tanto, los intereses económicos inciden directamente en la planeación de Brasil.

¿Cuáles son los intereses principales del sector económico en la IIRSA?

Verdum: Por un lado, la construcción misma de los megaproyectos, que es un buen negocio. Y por otro, las nuevas carreteras, hidrovías y puertos hacen que zonas cuya explotación hasta el momento no ha sido rentable, sean de pronto rentables. Por eso, las grandes empresas y corporaciones de extracción de recursos, de exportación y de ingeniería, como Petrobrás o Que iroz Galván, persiguen con la IIRSA una estrategia de medio y largo plazo de control de territorios ricos en recursos minerales, acuíferos, de madera o petróleo. Además, hay corporaciones que son tan diversificadas que tienen un interés tanto en la construcción de las obras como en la explotación de recursos. Andrade Gutiérrez, por ejemplo, no solo es una de las más grandes empresas de construcción de Brasil, sino que explota también petróleo.

Usted responsabiliza también al déficit democrático de la falta de una orientación más ecológica y social de la IIRSA. ¿Por qué?

Verdum: En Brasil, el diseño de la IIRSA estuvo en manos de un pequeño grupo de estrategas del gobierno, básicamente ligado al Ministerio de Minas y Energía, al Ministerio de Planeamiento, al Ministerio de Comunicaciones y al Ministerio de Transportes. El Ministerio de Medio Ambiente no incidió en el proceso de toma de decisiones. Solamente se le consultó cuando había un problema puntual o cuando se tenía que convencer a los representantes del Congreso de que una obra determinada era de interés nacional. El Ministerio de Justicia y el Ministerio de Salud tampoco participaron en la planeación de la IIRSA.

¿Cómo influyó el parlamento en la definición de la estrategia de la IIRSA?

Verdum: La estrategia de la IIRSA no pasó por el Congreso. No hubo un debate parlamentario y la iniciativa tampoco se discutió en las comisiones del Parlamento. Los congresistas brasileños están muy mal informados sobre la IIRSA. Hicimos una encuesta en el Congreso. El resultado fue preocupante: la mayoría de los parlamentarios no sabía nada de esta iniciativa.

Las megaobras implican inversiones públicas de millones de dólares. ¿No tiene que aprobarlas el Congreso?

Verdum: Sí. Cada cuatro años se elabora el Plan Plurianual de Inversiones y cada año el ejecutivo detalla el plan. Este plan anual tiene que pasar por el Congreso. Por lo tanto, los congresistas solamente evalúan obras determinadas y puntuales como la construcción o la pavimentación de una carretera o los recursos para una explotación mineral. Pero nunca se evalúa el impacto ambiental y social del conjunto de los proyectos. El programa como conjunto nunca se discutió.

¿Cómo es la participación de la sociedad civil en la IIRSA?

Verdum: Básicamente, se la ha excluido del proceso de toma de decisiones. La participación oficial se limita más o menos a que alguna universidad o instituto haga un estudio de viabilidad de una obra. Pero como ya mencioné, estos estudios son de cuidado. Por lo tanto, la sociedad civil tiene que tomar medidas extra-oficiales para incidir en la IIRSA.

¿Cómo cuáles?

Verdum: Existen muchas estrategias, como bloquear las obras con medidas legales, generar mecanismos de control de las empresas, difundir estudios concretos sobre la IIRSA, fortalecer grupos de resistencia formados por las personas directamente afectadas, intercambiar experiencias, etcétera. Tenemos que seguir luchando y resistiendo, a nivel regional, nacional e internacional.

¿Puede esta lucha ser exitosa?

Verdum: La globalización económica, de la que la IIRSA forma parte, tiene una dinámica muy fuerte y dudo si se puede frenarse. Hay que ser realista: la mayoría de las veces, las obras se realizarán. Sin embargo, nuestra lucha contribuye a que mejore la posición de negociación de los grupos afectados. Ningún inversor tiene un interés en que tenga que parar la construcción de una obra debido a una resistencia masiva y organizada y esperar un año o más hasta que se encuentre una solución. Por lo tanto, se pueden conseguir, a través de nuestra lucha, algunos beneficios que antes no eran previstos en el proyecto. Cuanto más visible y pública la resistencia, tanto mayor suelen ser los logros.

Usted solamente habla de acciones de resistencia. ¿Existen propuestas de alternativas a la IIRSA?

Verdum: Todavía no pensamos en proyectos alternativos de largo plazo. Eso es indudable mente una debilidad. Tenemos que ir más allá de la crítica y esforzarnos por elaborar estrategias realistas y concretas que den una respuesta a la pregunta de qué tipo de infraestructura queremos. Eso es necesario para formular políticas públicas alternativas y fortalecer nuestra posición en las negociaciones con los poderes instituidos

¿Tiene usted una propuesta alternativa personal?

Verdum: Formular alternativas es muy difícil porque nuestra vida cotidiana depende completamente de carreteras buenas, de un abastecimiento energético seguro o de una infraestructura de comunicación que funcione sin problemas. Habría que invertir más en energías alternativas, habría que diseñar los proyectos de manera que tengan menos impactos negativos y que estén más conformes a las necesid ades de las poblaciones locales. Habría que hacer estudios más profundos y no simplemente colocar un mapa y decir: la nueva carrera va a pasar por esta zona porque la distancia es menor. Además, no son posibles alternativas a la IIRSA sin un cambio radical del modelo actual de desarrollo.

¿Espera usted, en relación con la formulación de alternativas, nuevos impulsos por parte de los gobiernos de izquierda en Sudamérica?

Verdum: Lo que ha pasado en Bolivia, pero también en Ecuador, puede contribuir a que se introduzcan cambios en la IIRSA. Sin embargo, hay que esperar cómo se desarrolla la situación en estos países. Los sectores económicos son muy astutos para cooptar a los políticos o para crear, mediante el clientelismo y la distribución de recursos a grupos y partidos de la oposición, situaciones de conflicto y deslegitimar a los gobiernos. Por lo tanto, mi optimismo aún es poco.

 

Notas:

1. Los cimientos de la integración regional, Luiz Inácio Lula da Silva, http://www.iadb.org/am/2006/doc/lulaSP.pdf

2. Ricardo Verdum, Doctor en Antropología del Centro de Investigación y Postgrado sobre América Latina y el Caribe (CEPPAC) de la Universidad de Brasilia, es asesor de políticas indígenas y socioambientales del Instituto de Estudios Socioeconómicos (INESC) en Brasilia , la capital de Brasil. Uno de los enfoques de su trabajo son la IIRSA y el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC). Hace poco, editó el libro Integração, Usinas Hidreléctricas e Impactos Socioambientais.

3. Informaciones básicas sobre la IIRSA - La Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA) comprende un conjunto de proyectos de infraestructura que conecten los 12 países de Sudamérica. Se trata de obras en transporte, energía y telecomunicaciones. La iniciativa se definió en agosto de 2000 durante la primera Cumbre Sudamericana. Sus principales recursos provienen del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (FONPLATA) y el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). En el marco de IIRSA, los gobiernos han conformado una cartera consensuada de 507 proyectos de infraestructura de transporte, energía y comunicaciones, que se encuentran agrupados en 47 grupos y que representan una inversión estimada de 69 mil millones de dólares. Adicionalmente, los gobiernos seleccionaron un conjunto acotado de proyectos de alto impacto, al que están dando una atención especial para su financiamiento y ejecución en el corto plazo (Agenda de Implementación Consensuada 2005 -2010). La agenda está constituida por 31 proyectos, que corresponden a una inversión estimada de 6921,10 millones de dólares. La IIRSA se concreta en los Ejes de Integración y Desarrollo (EID), mediante los cuales se diseñan y arman tramos o franjas que unen varios países y sectores productivos. Los EID se planean en función de los negocios y cadenas productivas con grandes economías de escala, que están a lo largo de estos ejes, bien sea para el consumo interno de la región o para la exportación a los mercados globales. En total, existen diez EID: Eje Andino, Eje Mercosur, Eje del Escudo Guayanés, Eje del Amazonas, Eje Perú-Brasil-Bolivia, Eje Interoceánico Central, Eje de Capricornio, Eje del Sur, Eje de la Hidrovía Paraguay-Paraná y Eje Andino del Sur. Paralelamente a la IIRSA, se realiza en Brasil el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC). Las actividades contempladas en el PAC se agrupan en 5 áreas: la inversión en infraestructura logística, energética, social y urbana; el incremento del crédito; la mejora de la inversión para estimular el uso de recursos privados; la disminució n selectiva de impuestos y el perfeccionamiento de la estructura tributaria a las políticas fiscales de largo plazo dedicadas a dar consistencia macroeconómica y sostenibilidad al conjunto de las medidas. Para la ejecución del PAC se presupuestó una inversión de 234 mil millones de dólares hasta el año 2010. De las más de 500 obras incluidas en el PAC, 72 forman también parte de la cartera de la IIRSA.

Acciones de Documento

Comentarios (0)

Apoyo institucional
  • apoio20.png
  • apoio19.png
  • apoio18.png
  • apoio17.png
  • apoio15.png
  • apoio14.png
  • apoio13.png
  • apoio12.png
  • apoio11.png
  • apoio10.png
  • apoio9.png
  • apoio8.png
  • apoio7.png
  • apoio6.png
  • apoio5.png
  • apoio4.png
  • apoio3.png
  • apoio2.png
  • apoio1.png