Conferencia internacional contra el racismo: “Durban II” “El riesgo creciente de un apartheid mundial”
Publicado em 18/04/2009 21:16
Sergio Ferrari- Agencia Latinoamericana de Informacion
ALAI AMLATINA, 16/04/2009, Ginebra.- ¿Podrá avanzar la comunidad
internacional en la reflexión sobre el flagelo del racismo? ¿Aportará
la Conferencia de Ginebra, que se abre el tercer lunes de abril,
respuestas condenatorias a la discriminación racial, la xenofobia y la
intolerancia? Temas esenciales que animarán la cita mundial convocada
por las Naciones Unidas entre el 20 y el 24 de abril en esta ciudad
helvética.
La cita ginebrina se denomina “Durban II” ya que dará continuidad a la
cumbre anterior sobre el mismo tema realizada entre el 30 de agosto y el
8 de septiembre del 2001 en la ciudad de Durban, África del Sur.
La misma, coordinada por Mary Robinson –entonces Alta Comisionada de
Derechos Humanos de la ONU- reunió a representantes de 170 naciones.
En paralelo, delegados de miles de organizaciones no gubernamentales
(ONG) del mundo entero animaron un Foro Mundial de la sociedad civil.
Pierre Sané, antiguo secretario de Amnistía Internacional y actual
subdirector de la UNESCO, reivindicaba entonces el éxito de la
Conferencia de Durban.
La representatividad de los participantes y el análisis de “nuevas
formas de racismo que golpean actualmente”, fueron dos de los puntos
esenciales de su balance positivo. Aumentando la lista de las
manifestaciones actuales del racismo a “los trabajadores migrantes,
demandantes de asilo, refugiados, desplazados, las personas afectadas
por el SIDA...”, según Sané.
“Numerosas víctimas fueron identificadas” en Durban I, enfatizaba el
alto funcionario de la UNESCO. Quien, sin embargo manifestaba su
desaliento porque no entraba en el Documento Final de ese cónclave, “el
más importante grupo humano afectado por la discriminación: los dalits
(la casta de los intocables) en Asia del Sur. Así como los negros en
los países árabes o los Palestinos...”.
Ginebra 2009: tensiones crecientes
El marco y la agenda del cónclave que se abre este lunes 20 de abril,
constituyen en sí mismos temas de debate fundamental entre Estados.
Mientras representantes de numerosas naciones, especialmente del Sur,
quisieran ver avanzar los contenidos de Durban I en el documento final
de Ginebra, naciones europeas y del Norte preconizan el rol puramente de
“seguimiento” del cónclave ginebrino.
Según esta visión, sólo debería examinarse la aplicación de la
Declaración y del Programa de Acción votados en septiembre del 2001 en
Durban. Sin incluir la definición de nuevas obligaciones y sin evocar
una situación geográfica específica, haciendo referencia, esencialmente,
al conflicto israelí-palestino.
Esa visión europea se opone también a toda nueva disposición sobre las
reparaciones históricas en el caso del esclavismo, temática que causó
terremotos en Durban.
La Unión Europea, presiona también para que la cuestión de las
migraciones sea endulzada, con el argumento de que no tiene nada que ver
con el racismo.
Puntos todos de tensión abierta. Que explican porqué Israel, Estados
Unidos, Canadá y el gobierno conservador italiano de Berlusconi, entre
otros, -hasta horas antes del inicio de la Conferencia de Ginebra-,
reiteraran su decisión de boicotearla.
Durban 1 paso adelante, Durban ¿2 pasos atrás?
Juego de palabras y pregunta ilustrativa formulada por el CETIM (Centre
Europe-Tiers Monde /Centro Europa-Tercer Mundo) ONG solidaria radicada
en Ginebra, reconocida como entidad consultiva y observadora de las
Naciones Unidas.
“La versión actual –de la propuesta de documento final- constituye un
neto paso atrás con respecto a Durban I”, enfatiza un comunicado del
CETIM emitido recientemente.
El que subraya que la misma “ha sido expurgada de la mayor parte de sus
referencias a la realidad concreta, bajo pretexto de ofrecer espacio a
un consenso”.
Lo que traducido en otras palabras significa dejar todo en lo general,
sin nombrar regiones y responsables efectivos del racismo, para que
todos puedan firmar un documento “consensual” y absolutamente híbrido.
Y es al CETIM anticipar un riesgo evidente que planea sobre la
Conferencia de Ginebra. El temor de ciertos Estados de confrontarse “a
las raíces sistémicas del racismo en un mundo dividido por cinco siglos
de expansión del capitalismo... empezando por Europa”.
Y de allí, “la amenaza de una forma de apartheid a escala mundial... Un
curso bien delineado por la mundialización de las oligarquías
financieras, las sociedades transnacionales de ambición planetaria y las
grandes potencias” según la ONG suiza.
La reflexión final del CETIM no deja de ser contundente: “con la
mundialización polarizante actual, sus víctimas no son únicamente los
pueblos y la gente ‘de color’, por más que éstos constituyan la gran
mayoría...”
Un racismo que se orienta “hacia el pobre, el productor no
suficientemente ‘rentable’, los no-consumidores insolventes, los
‘marginales’, los ‘improductivos’ a ojos del capital, la masa de
trabajadores fácilmente intercambiables... los trabajadores informales,
los habitantes de las chabolas, los pequeños campesinos que son mayoría
en el mundo...”, concluye.
Y para solidarizarse con estas “nuevas” víctimas del racismo, nada mejor
que la calle. Un medio centenar de organizaciones y asociaciones
sociales, de solidaridad y de derechos humanos helvéticas y de
inmigrantes, así como los principales sindicatos del país y varias ONG
internacionales que participan del Foro Mundial alternativo de Ginebra,
convocan a movilizarse.
E invitan a una manifestación pública en el centro mismo de Ginebra el
sábado 18, para inaugurar el Foro de la sociedad civil mundial que
concluirá el 19 de abril, pocas horas antes del inicio de la Conferencia
Durban II.
- Sergio Ferrari es corresponsal latinoamericano acreditado en la ONU,
Ginebra, Suiza
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